sábado, 17 de agosto de 2013

El oceano del alma.



Querido diario…
Leí una frase por ahí que dice: “Parece que le tengo miedo a la felicidad, porque cada vez que estoy feliz algo malo pasa” En ese momento sonreí, pero después se fue clavando en mi cerebro cada vez más profundo. Me di cuenta de que me pasaba exactamente eso, cuando me levanto de buen ánimo, con algo de energía sonrió, hablo con todos, brinco de un lado a otro… pero luego algo pasa, algo que hace que me sienta mal, pienso, medito, me calmo… pero luego viene algo peor y termino derrotada en el suelo.. no es que me quede ahí, no es mi naturaleza perder, pero si suelo destruirme por completo cada cierto tiempo. Este es uno de esos momentos.
Pero ¿qué puedo reflejar yo? Una chica que está conectada todo el día, ojerosa y que casi no duerme, una chica que escribe y se revienta en las fiestas, una chica sarcástica y grosera que lastima a las personas que la quieren. ¿No es eso lo que ven? En realidad no sé qué ve la gente en mí, ni yo misma sé que es lo que exteriorizo, mis verdaderos sentimientos son confusos, quisiera estar en paz todo el tiempo, divertirme y sonreír, pero siempre hago de mi vida el peor enredo que pueda, aun de las cosas más sencillas, he sido así desde pequeña, contando los pasos que daba, preguntándome qué era el sol, qué era la luna, qué había en la sombra. Viendo mis manos y pensar lo maravilloso y perfecto que es el cuerpo humano, tan complejo, ver una escena feliz y cuestionar cada uno de los movimientos, no puedo simplemente aceptar. Pero eso es parte de mí y jamás podre cambiarlo.
Querido diario… quiero hacer algo que empecé a hacer hace poco, algo por lo cual tu naciste y es exponer una fotografía y contar que hay detrás de ella… esta me parece perfecta porque estando en casa a punto de salir de viaje me cuestione sobre mi vida y sobre lo que estaba haciendo, termine de un humor terrible y estuve a punto de cancelar todo, me enfade y me llene de ira, llore y volví a enfadarme. Después ignore mis sentimientos me puse los audífonos y espere sentada por 6 horas hasta llegar a mi destino, escuchando música que embriagaba mi alma, alimentando mi pesimismo, una de esas canciones por error perfecto el universo se metió en una lista de reproducción que no era la suya, una canción que me hace vibrar y sentirme feliz y amar los viajes, automáticamente mi sentimiento cambio y empecé a nacer de nuevo. Ahora estoy escribiendo con ese mismo sentimiento y busco el link para poder mostrárselos y la música va haciendo su trabajo, mis hombros se relajan y mi alma comienza a bailar, puedo dar media sonrisa pensando que las tonterías que antes me atormentaron ahora se vuelven cenizas que puedo soplar mientras enciendo un cigarro…oh oh oh We´re speeding/ through the city tonight/ We´ll hit this town, just like a bomb/ For this one moment, the world is ours/ And still we´re waiting for the atomic bomb
Relativamente, esa canción cuenta todo lo que pudiera sentir, escucharla realmente me hace sentir viva, deseosa de agarrar mi bolsa y salir volando para llegar a la playa… en aquel viaje la deje que se repitiera un par de horas, me quede dormida, puesto que viajábamos de noche, cuando abrí los ojos vi el mar, corrí a la habitación del hotel a dejar mis maletas, ya no era la chica que salió del estado de México, ahora era una mujer feliz, plena. Tome mi cámara, tome una fotografía y me fui a zambullir al mar… en este momento no puedo ir a la playa, pero puedo sonreír sintiendo ese calor en mi piel, puedo cerrar los ojos y sentir el sabor salado en el aire, el bochorno y claro… mi alma mojándose con el agua del océano, y claro, sentirme mucho mejor aquí, en mi escritorio.
Tiger army- atomic.




Esta foto la tome antes de salir de viaje.... odiando todo.



















Esta fue la que tome cuando llegue al hotel, liberada al fin.














Sin duda esta canción, hace que mi alma baile y me haga sentir mejor, ahora todo se ve menos negro.
http://www.youtube.com/watch?v=bxherBgNjw8





 

viernes, 9 de agosto de 2013

Planta locuras, cosecha felicidad.



Querido diario:
He pasado días encerrada en casa. Días en que siento que el dolor me mata, inicie un nuevo tratamiento pero ahora todo va inyectado, hasta para calmar el dolor, lo único malo es que va cada 24 horas y han pasado casi 8 desde mi última dosis, estoy sola. Podría ponérmela yo misma pero duele tanto que estoy segura me arranco la jeringa y me siento a llorar en un rincón, así son las consecuencias de los excesos que he vivido.  Ahora sólo me queda estar de pronto frente a un monitor y charlar con los amigos como si mi vida fuera la octava maravilla, no me estoy quejando pero venga, podría aprovechar mejor mi existencia.
Lo bueno de esto es que he tenido tiempo para pensar, pensar en mí, en el mundo, en mi familia, en la felicidad, en la muerte que se acerca ahora a tantos jóvenes, dejando a muchos amigos sin su compañía, yo no creo que vaya a morir por ahora, sé que tengo una misión en esta tierra y en este tiempo, según yo es empapar a mis lectores con cientos de océanos literarios, pero quizá me confunda, tal vez vine a hacer otras cosas como a enseñar, ser una maestra y mostrarles a ellos lo que yo puedo hacer para que ellos puedan enseñar a más, pasar esa información que traigo en mi sangre desde tantas generaciones atrás. Otro de los puntos clave.
Estoy nerviosa también, faltan unos días para entregar al fin esas novelas en las que tanto trabaje, me han costado desveladas, enojos y salud, pero estoy felizmente agotada, sí, eso existe y es sonreír cuando no te queda ni un gramo de fuerza pero ves tu trabajo listo ahí, para ser criticado hasta la muerte y entonces decidan si quieren darte un contrato o si tiran tus miles de horas de esfuerzo a la basura jaja, ok, quizá me estoy viendo negativa de nuevo. Este año no lo siento así, me he mentalizado perfectamente y sé que voy a ganar, voy a ganar todo lo que se me antoje :D porque lo que uno cree que es, es lo que realmente es.  Así todos deberíamos pensar, así todos deberíamos dar marcha a cumplir un sueño, no uno no, ¡todos! Yo no puedo moverme de donde estoy, pero me transporto por medio de mis dedos. ¿Pero tú? ¿Qué esperas? Sal a correr a la calle, brinca, mójate bajo la lluvia, sonríele a los extraños, regálales un abrazo, nunca sabes cuándo tus acciones pueden alegrar o hasta cambiar la vida de alguien más, contagia al mundo de optimismo y así cuando tú lo necesites las buenas vibras regresaran a salvarte n_n

lunes, 5 de agosto de 2013

La ciudad, la ropa y los niños.



Querido diario:
Vaya que tengo una racha de mala suerte, si apenas tuve un accidente la semana pasada, este viernes tuve otro, aunque menos fuerte pero igual de angustiante. A veces quisiera quedarme en mi casa y no salir más, pero ¿qué te digo?... también me dan miedo los temblores, en momentos me doy risa porque me siento como Carlitos y agarro fuerza para hacer lo que me gusta de nuevo, así, este sábado sin importarme nada me aventure a ir al centro de la ciudad, visite el chopo, que ya no es para nada el lugar al que me gustaba ir, antes podía quedarme horas encontrándome a mis conocidos y amigos, esta vez sólo me encontré a un amigo y aun pedazo de horror que alguna vez me hablo, ni siquiera me quedaron ganas de ir al español.
Bueno, el punto es que después pasamos el día equivocándonos un poco en las estaciones del metro, visitando locales, viendo ropa, haciendo chistes :D cuando me di cuenta el día se había pasado, la noche llegaba y me estaba bebiendo una cerveza en el bizarro, estaba con un primo, al cual no le gusta la cerveza pero se la tomo sin saber que era jaja, mi esposo se había retardado por muchas horas y aun así yo estaba de muy buen humor, cuando nos encontramos eran casi las 8 de la noche, volvimos a dar unas vueltas sin un lugar y paramos a comer en un kfc… sí, había prometido no volver ahí… pero sabe tan rico *_*  cuando estábamos comiendo se acercó una pareja de niños vendiendo dulces, no les compramos. Los niños se fueron y de pronto comenzaron a forcejear, no entendía, la niña que era mayor agarraba con fuerza a su hermano, por lo que me imagino lo era, pero el niño se liberó y regreso con nosotros, señalo el refresco…
Mi esposo le lleno un vaso y se lo dio, el niño sonrió y se fue, me dieron ganas de vomitar, me dieron ganas de no haber comido y pagado lo triple de dinero por ese tonto pollo e invitárselo a esos niños, pero ya había terminado, por un momento pensé en mi hija, en que tiene todo lo que se le antoja, en que a ella no le falta nada, pero a muchos otros sí, y los ignoramos. A veces compartimos imágenes en las redes o los mencionamos (como yo ahora) como si eso les ayudará en algo, aun no sé qué voy a hacer con eso, pero tengo que encontrar una manera de ayudar, una que funcione, porque nosotros tenemos todo y no lo aprovechamos, nosotros podemos darles algo para que sonrían, igual que ese niño, al menos un momento.

miércoles, 31 de julio de 2013

Los amigos no mueren.



Querido diario:
Tuve una pelea estúpida con dos buenos amigos… las cosas se rompieron y no sé cómo repararlas. Probablemente todo se solucionaría con un “lo siento” viniendo de todas partes, pero ¿somos tan fuertes como para hacerlo? Solemos ver los problemas gigantes, sentimos que nos aplastan pero en realidad son pequeñas cosas que se arreglan fácil, tengo miedo… miedo de no hacer lo correcto, miedo de tomar las decisiones equivocadas. Hay gente que se ha ido de mi vida porque yo les cerré las puertas, porque me dejaron o porque murieron… y no vivo en paz con ninguna de las opciones.  Ahora… estoy confundida, muchas de esas personas volvieron y estoy muy agradecida, aunque el tiempo no paso a su espera, pero en fin… el problema son los que no están… sea la razón que sea.

Quizá decir que mañana pediré disculpas pueda ser tarde, no sé si voy a morir mientras duerma, pero si despierto lo hare, de verdad lo hare. Porque hace años he sufrido golpes muy fuertes con amigos que se van, pero ellos no tienen la oportunidad de escuchar mis disculpas. Es terrible que te digan: “murió” es horrible…

La primera vez, fue con un chico que conocí en san Luis potosí, un lugar muy cerrado donde hasta fumar (siendo mujer) está mal visto) fui a un baile, sí, ranchero… y ahí lo conocí, a él le gustaba el metal, era el único en el lugar, el primero que le gustaba eso, pasamos la noche hablando, él quería conocer la ciudad donde vivía, le prometí que alguna vez tendría una camioneta genial e iría por él… era muy pobre y el poco dinero que tenía lo ocupaba para su tratamiento ya que estaba enfermo, igual que yo ahora, de los riñones. Siempre nos hablábamos por el Messenger, cada día, nos hicimos grandes amigos y en cada visita a su estado nos veíamos, era tan divertido, la última vez que lo vi… estaba diciéndome que mandaría todo al diablo, tomaría el dinero y se iría a conocer el país, yo sonreí. Cuando fue mi cumpleaños me mando mil postales, estaba tan feliz, un agosto iba yo embarazada, quedamos de vernos en un kiosko en el centro del pueblito… pero yo estaba muy mal y no podía salir sola, esa tarde ni ninguna otra nadie quiso acompañarme a verlo y no había manera de decirle que no podría llegar, seguramente me espero cada tarde y nunca llegue…
Cuando dejábamos el pueblo, en el camión vi una mirada, voltee a ver, era él… estaba tan triste, tan pálido, tan derrotado, no pensé que fuera él, no quería creer que fuera él… mamá me dijo que lo saludara pero yo cubrí mi vientre y voltee la vista sintiendo que su mirada no me dejo… en cuanto llegue a casa espere verlo en línea para decirle que lo sentía, pasaron días… una semana más tarde lo vi… y le mande un enorme mensaje de disculpa… “disculpa eres amiga de Johan?”  Me dijo una persona… sí, lo soy… “debes ser muy fuerte, Johan murió y me pidió que le avisara a sus amigos cuando esto pasara”…..

No supe que decir… nada…  cuando volví a ese pueblo no me atrevi si quiera a visitar su casa, no vi sus cenizas, no he podido verlo de nuevo y cada marzo lloro por eso…
Victor, el primer Victor, un niño lindo con el cual tenía mega años de hablar, era tan sensible, tan cariñoso… siempre me invitaba a salir, pero me negaba, no quería ir aunque sabía que era en plan de amigos, la última vez por fin le dije que iríamos al concierto, ese día hablamos de ballet, de sus sueños, de su cabello… y luego… estaba muerto… tampoco he podido verle… no me atrevo…

Hilary… no, no puedo seguir narrando esto, porque sólo me hace un nudo en la garganta, pero a los cuatro… los cuatro eran unas personas tan buenas, tan lindas, nunca dejaron de apoyarme.. y ahora no están, no quiero perder a nadie más, no quiero pasar por eso de nuevo, no quiero…


Nunca sabemos cuándo la muerte llega, por eso, no hay que molestarnos, hay que siempre sonreír, perdonar, decir lo que queremos decir, no vaya ser muy tarde.